Entre los 12 y 36 meses, sentados
cómodos, sin peligros, sumergidos en agua templada y con suave espuma.
Para que el niño coja confianza con el agua se le puede dejar jugando
todo el tiempo que desee. Oplà puede adaptarse al plato de ducha, en el
suelo de la bañera o en verano en el jardín, en la terraza, en el
porche, donde le sea más agradable dada su gran estabilidad y el mínimo
espacio que ocupa.
Una característica importantísima de Oplà es
el ahorro de agua/energía. ¡Piense en el derroche de agua y energía que
se gasta para calentar y llenar una bañera!